Introducción al susto
El siguiente relato describe como una joven enfermó de susto mientras viajaba con su padre: Cuando vadeaban el río, cerca de su rancho, l rápida corriente hizo perder pie a su padre, quien solo logró salvarse sujetándose de una enredadera que colgaba. La hija, desde la orilla, lo veía alarmada. Así informa el padre de la reacción de su hija: “Quince días después, estaba muy enferma de susto, pero a mí no me pasó nada. Es […] muy interesante; algunos se enferman de susto y otros no, aunque sufran la misma experiencia”
Todas las sociedades
se han visto obligadas a crear procedimientos para prevenir y tratar las
enfermedades. Estos procedimientos constituyen dimensiones importantes de una
cultura y son sensibles a los valores sociales.
Uno de los objetivos más importantes de la investigación
antropológica ha sido demostrar como el entendimiento y las prácticas de salud
elucidan los valores, creencias y expectativas normativas predominantes de un
sociedad y sirven como espejo de las cualidades afectivas de las relaciones
sociales.
Nuestra investigación del susto demuestra como los procesos
culturales y patológicos interactúan para formar una entidad desconocida de la
medicina cosmopolita.
La mejor manera de enfocar el estudio intercultural del
susto es llamar la atención hacia ls formas en que el paciente y su familia
describen la condición: la víctima está inquieta durante el sueño, el resto del
tiempo inerte, debilitada, deprimida e indiferente al alimento, el vestido y la
higiene personal.
Aunque las víctimas del susto se remiten, en el tiempo, a
uno o varios acontecimientos traumáticos para explicar su estado, consideramos
probable que el susto refleja los efectos acumulativos de un debilitamiento a
plazo bastante largo, resultante de problemas sociales que las víctimas no
habían logrado resolver, que también exigían energía de la dimensión emocional
y la biológica.

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